Mi vida se fue al traste por segunda vez, hoy estuve leyendo nuestra conversación del día anterior a que todo finalizará, aún no me puedo creer como me has podido hacer esto, ese día sólo me hablabas de amor y al día siguiente me echas de tú vida, lo siento pero no lo entiendo...
Cada vez estoy más convencida que siempre me has visto como esa amiga que siempre estuvo ahí dispuesta a escucharte y ahora deseas que todo siga igual. ¿Cómo lo hago si cada vez que hablo contigo las lágrimas acuden?
Tú me cuentas como te divertiste el día anterior o ese día y yo sólo puedo pensar en que estuve tirada encima de la cama, esa que compartimos un día, llorando por ti... Me paso las horas encerrada en esta habitación, leyendo nuestras conversaciones de skype, al contrario que tú, yo no tengo ninguna carta tuya, me tengo que conformar con eso, y aunque se que no es bueno que lo haga, por lo menos por unos minutos vuelvo a ser feliz, por lo menos un poco...
Se que debería olvidarte y sacarte de mi vida de una vez, pero no puedo, contigo volví a creer en la felicidad después de perder a mi hijo y me la arrebataste de una forma tan cruel que no puedo vivir así, ojala me pareciera un poco a ti que puedes salir, reír y divertirte...
El otro día me dijiste que querías a tu vieja amiga de vuelta, pero lo siento eso será imposible, a ella la mataste, te tendrás que conformar con una mera sombra de la que fui. Volveré a sonreír lo sé, pero serán sonrisas vacías, sin vida...
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