sábado, 31 de marzo de 2012

DOLOR...

Se que mi comportamiento ha sido imperdonable que nada de lo que pueda llegar a decir vale como excusa, ni la falta de sueño, ni los celos ni nada, pero esos y solo esos fueron los causantes de todo, los malditos celos.

Llevo varios días con la sospecha y los celos me han corroído por dentro hasta llevarme a hacer una de las cosas que más odio...

Me acabas de decir que no me quieres ver la cara ahora mismo y lo entiendo de verdad, pero me duele tanto...

Aún miro el móvil esperando algún mensaje tuyo que se que no va a llegar, pero no lo puedo evitar. Se que te dije que yo no te diría nada si tú no hablabas y por mucho que me cueste lo haré, me desahogaré aquí.

Aquí te contaré todas esas cosas que me gustaría contarte, a lo mejor algún día me atrevo y te mando el enlace al blog, no lo se.

Te he contado lo de los mensajes que ella escribía y hoy me has dicho que no los habías leído hasta hoy, y te creo, pero espero que algún día puedas comprender como esos mensajes minaron la poca confianza que tengo en mí.

Tus silencios continuos hacían que me sintiera tan mal que no podía evitar que la cosa fuera echando raíces en mi mente.

Me contaste que a lo mejor te liabas con ella por rabia, que hoy tenías intenciones de hacerlo, ojalá no lo hagas, y no lo digo sólo por el daño que me harías, sino por el que te harías a ti y el que le podías causar a ella, pero ya te dije que no te podía culpar por ello, sólo me puedo culpar a mi misma.

No ha pasado ni una hora de nuestra conversación y ya he mirado más de 10 veces el móvil. ¡Esto va a ser muy duro! ¿Qué haré sino me vuelves a hablar?

Creo que se presenta ante mí otra silenciosa y larga noche...

Te Amo

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